Su formación es como diseñador industrial durante los años 80 y, después de una breve incursión profesional en el mundo industrial, se inicia en el oficio de la joyería.
Esta actividad le permite estar mucho más cerca del mundo artístico y, al ganar el Premio Barnajoia 1990, se convierte en su profesión. Durante años compagina la actividad profesional con el arte, realizando esculturas en bronce, cuadros matéricos y otras obras, siempre trabajando con materiales diversos. Durante estos años realiza pequeñas exposiciones en su entorno social más cercano.
Durante sus años como presidente de la sección de fabricantes y artesanos del Colegio de Joyeros de Cataluña, su actividad artística se ve considerablemente afectada.
Hacia 2012, a raíz de un proceso personal, abandona el oficio de joyero y recupera la actividad extraescolar de su infancia, la cerámica, creando sus primeras colecciones de piezas utilitarias, que rápidamente le llevan a experimentar y a emprender un camino hacia el mundo del arte.
En los últimos siete años ha participado en diversas exposiciones colectivas y en algunas individuales, ya centrado plenamente en el ámbito artístico.
Durante el último año ha participado en la puesta en marcha de Artisans, la asociación de artesanas y artesanos de la Anoia, comarca en la que vive desde la adolescencia. La asociación le permite vivir y explorar colectivamente la relació